Exposición de la fauna Lapona

Svansele bear

En el Parque natural de Svansele disfrutamos de una gran exposición sobre la fauna de la zona. La colección se divide en diez estancias, que interpretan diferentes estadios del año con un realismo asombroso. Cada animal de la Laponia Sueca está representado en su entorno natural y en muchos casos junto a su presa. Vimos osos, alces, todo tipo de peces y un largo etcétera de animales disecados en un ambiente de lo más real. Tanto, que incluso las habitaciones están aclimatadas a la temperatura que corresponde a la estación del año representada.

Svansele fox

Otra parte muy interesante de la exposición es la zona dedicada a la caza, donde descubrimos cómo eran los métodos que se utilizaban antaño, con  trampas y armas de todos los tipos y tamaños.

Desde el momento que traspasas la puerta de entrada, te invade una sensación de calma que en principio no parecería muy propia del lugar. La decoración es de estilo Sami, todo hecho con madera y las pieles colocadas a modo de cobertor para los bancos. Todo muy propio de la cultura Lapona. Una hoguera preside la estancia principal, donde cocinan carne de alce y de reno, salmón, diferentes tipos de verduras y por supuesto el café o té que es imprescindible en Suecia. Allí mismo fue donde disfrutamos de nuestra comida, con buffet libre. Riquísimo. Cada uno cogió su gajo de madera (que no plato) y se sirvió lo que le apetecía del menú. Así a bote pronto, aconsejo probar la mermelada de arándano con la carne de reno o alce. Es una costumbre muy sueca y personalmente es un sabor que me ha sorprendido gratamente. Para terminar, por supuesto, té o café en taza sami. Un perfecto final.

Svansele food

-Saleta y Miguelwww.blogdesuecia.es

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Una noche en las cabañas de Svansele

¿Te imaginas durmiendo en una cabañita sin electricidad ni agua corriente en medio de un bosque? Cuando me planteé esta pregunta no sabía muy bien qué contestar ya que la nieve, el frío y la oscuridad invernal aún estaban presentes a principios de Abril en la Laponia sueca. Al llegar al pequeño campamento perdido, me di cuenta que no solo me lo imaginaba, sino que incluso podría quedarme allí una larga temporada.

Las cabañas de madera son de diferentes tamaños, algunas pequeñitas, y otras más amplias donde poder hacer una gran reunión. Todas están equipadas con literas, estufa de fuego y sacos de dormir. En el centro está la cabaña “restaurante” donde disfrutamos de la gastronomía sami cocinada sobre fuego de leña. Allí, entre otras cosas, probé las creps con queso Västerbotten gratinado (el queso típico de la provincia), que estaban riquísimas. También tomamos té y café al aire libre, alrededor del fuego y sentados en bancos hechos con nieve y cubiertos con pieles de reno y alce. 

Svansele

En el campamento en Svansele, como ya os dije, no hay electricidad ni agua corriente. La escasez de luz la suplen con más de 100 antorchas colocadas en torno al asentamiento, lo que proporciona una sensación de calma muy agradable. El handicap del agua está si cabe, mejor superado para mi gusto. El campamento cuenta con unas bañeras de agua caliente al aire libre. Ya caída la noche, y después de cenar, bajamos por el camino acompañados de la luz del fuego hasta la sauna, que funciona con calefacción de madera y está situada en la orilla del río (helado en esa época). Después de disfrutar de ella un rato, decidimos salir con una temperatura de  -18º, para meternos en las bañeras del exterior y  disfrutar de los sonidos de la naturaleza salvaje. Sin duda, una conexión directa conmigo misma, tranquilidad y relajación con mayúsculas. Una sensación que nunca había vivido. Es una pena que solo hubiera podido ir una noche, pero estoy decidida a volver pronto, ya que hay un montón de actividades y épocas del año que no he probado todavía. 

Svansele

Svansele

-Saleta y Miguelwww.blogdesuecia.es

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Persiguiendo a los alces

AK o Saleta

Un día de Abril, despejado y luminoso, comenzamos la aventura con unos ocho grados bajo cero y con muchas ganas de saber lo que nos esperaba en este Safari de alces en el Parque natural de Svansele. Unos 40 minutos después de salir de Skellefteå llegamos a nuestro destino. Allí estaba Thorbjörn, esperándonos con una gran sonrisa y buen humor a raudales.

Cuando nos invitó a pasar a la cabaña donde nos prepararíamos para nuestro viaje, empecé a darme cuenta de que la maleta que había arreglado para no pasar frío, no me iba a hacer falta en ningún momento. En Svansele todo está pensado para que la aventura sea perfecta.

 “En este safari podrán pasar muchas cosas, pero nunca frío” - dijo Thorbjörn.

 Miré a mi alrededor y me di cuenta que tenía razón, daba igual lo que bajara la temperatura, porque estaríamos preparados para ello. Primero pantalón y camiseta térmica. Segundo un chándal muy calentito, pantalón y sudadera. Tercero pantalón de nieve y cuarto y por fin último, funda de nieve completa, botas y casco. Por supuesto guantes, calcetines y pasamontañas. Todo esto se encuentra en todas las tallas posibles y muy bien ordenado.  

Una vez listos salimos a por las motos de nieve. Nunca había conducido una y la verdad es que por un segundo pensé que igual era mejor ir de copiloto. Fue un acierto no hacer caso a mi primera impresión, al cabo de un rato estaba conduciendo por entre los árboles envuelta por un paisaje increíble y disfrutando de la naturaleza en su estado puro.

Nuestra primera parada fue en el río helado. En un refugio de madera en la orilla, Thorbjörn, por todos conocido como el hombre de los alces, nos contó alguna de sus hazañas mientras encendía un fuego para preparar café y un tentempié (fika) para todos. Nuestro anfitrión nos aseguraba que con él veríamos alces. Desde muy pequeño conoce bien el bosque en Svansele, a los animales que lo habitan y su comportamiento. Desde el minuto uno me contagió su respeto y admiración por la naturaleza.

eld

Antes de empezar con la “caza del alce” me di unas vueltas con la moto de nieve a toda velocidad sobre el río helado ¡¡Que gozada!! Fue una buena manera de inaugurar nuestro recorrido por el bosque. Mirando bien atentos, parándonos de vez en cuando para ver las huellas de los animales, nuestro guía nos iba explicando cómo se comportan los alces, su alimentación y todo tipo de información interesante. De repente, Thorbjörn levanta la mano, paramos los motores y ahí estaban ¡Qué grandes!, entre los árboles sabiéndose observados, porque aunque los alces no tienen una buena vista, su olfato y oído son excelentes. Así transcurrió la tarde, entre naturaleza y alces. Los vimos desde una distancia razonable unas tres veces, parados y en movimiento. Los alces tienen una manera muy peculiar de andar, así como a trompicones, y también es muy divertido verlos correr por que levantan mucho las patas para ser más rápidos entre la nieve.

 Pero sin duda Thorbjörn  sabía cómo mejorar nuestro safari. Vimos una manada a lo lejos, de unos cuatro alces y una cría, y ahí empezó la lucha por verlos lo más cerca posible. Aceleramos para alcanzarlos, pero la manada empezó a correr velozmente entre los árboles. Throbjörn cambió de dirección, nosotros le seguíamos sin saber muy bien por qué, estaba contenta de haberlos visto de nuevo. Pero de repente, los teníamos a nuestro lado, el hombre de los alces los había engañado y en un segundo estábamos en un lago helado corriendo a la par de una manada de alces que vimos desaparecer entre los árboles majestuosamente. No me lo podía creer, menuda carrera y menudos bichos. Una aventura con todas sus letras.

Skogen 

 
-Saleta y Miguelwww.blogdesuecia.es
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Pesca en el hielo en Abborrträsk

Pescar en el hielo es una experiencia increíble, una sensación de conexión con la naturaleza inexplicable, algo que todo el mundo debería hacer al menos una vez en la vida.

Esa mañana de domingo amaneció despejada y con una temperatura de un grado bajo cero. Lejos de lo que pueda parecer, no hacía frío, al fin y al cabo ya era marzo. Enseguida nos dimos cuenta de que era el día perfecto para pescar en el hielo. Habíamos quedado a 30 kilómetros de Arvidsjaur, cerca de Abborrträsk, aunque también teníamos la posibilidad de viajar en furgoneta desde el Hotell Laponia, decidimos desplazarnos por nuestra cuenta hasta ese punto.

Con puntualidad Sueca vinieron a recogernos un par de motos de nieve, a lo que en principio parecía la nada. Nuestro nerviosismo por empezar la aventura ya era más que latente y esta comenzaba subiéndonos a un rudimentario remolque de madera sobre esquíes, cubierto con piel de reno (que protege genial del frío) y tirado por una moto de nieve ¡Toda una sorpresa!

El viaje no fue muy largo, unos 5 minutos entre risas y paisajes de postal. La llegada al lago helado fue la segunda sorpresa de la jornada. Todo estaba preparado con exquisita delicadeza, una hoguera en la que poder calentarse, café o té calentito para tomar en taza de madera tradicional, pastas y golosinas y sobre todo una gran dosis de alegría y hospitalidad por parte de Abborrträsk Natursafari, los organizadores de la aventura.

El primer paso después de un tentempié y de las presentaciones fue la iniciación a la pesca. Nos sorprendió el pequeño tamaño de la caña tanto como su facilidad de uso. Después de las explicaciones necesarias y de perforar algún que otro agujero más en el hielo (solamente por curiosidad ya que todo estaba preparado perfectamente), con mucho afán nos dispusimos a cumplir nuestro objetivo.

  

El tiempo pasaba pero gracias a los ánimos de los organizadores ni nos dábamos cuenta de ello, hasta que de repente… ¡UN PEZ! Gritó Saleta emocionada. Sí, lo dijo en español, y con un volumen no muy común por estas tierras. Había sido la primera. No es fácil sacar del agua a un pez una vez ha picado, tienes que convencerle para que se meta por un agujero bastante pequeño, pero con ayuda y paciencia conseguimos el primer ejemplar para la comida. Así continuamos hasta conseguir cinco peces, aunque el quinto fue devuelto al agua, pues ya teníamos comida suficiente para todos.

Le llevamos el botín a la cocinera, que los limpió y preparó a la brasa a la intemperie, en el mismo lago donde los habíamos pescado. Disfrutamos del sabor del pescado fresco acompañado de vegetales a la plancha y salsa de huevas sobre un plato de madera de pino del lugar. ¡Riquísimo!

Un día inolvidable en medio de un paraje único de la Laponia Sueca, con el buen humor y el saber hacer de Sara y Sonny de Abborrträsk Natursafari.

 -Saleta y Miguel, www.blogdesuecia.es

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Auroras Boreales by David Monfil

Auroras Boreales by David Monfil

By: David Monfil
Las expectativas no eran muy optimistas, el cielo estaba bastante nublado y la gente me decía que era muy difícil que las pudiera ver, ya que la temporada había acabado, termina en Febrero, pero en ocasiones, en Marzo, también aparece alguna.

Yo, de todas formas estaba ilusionado y para motivarme y darme esperanzas le respondía a todos haciendo una pequeña broma, les decía que había reservado una de grande para las 22:00, después de la cena.

Y así ocurrió. Estaba junto a Floren, mi compañero redactor en esta ocasión. Acabábamos de entrevistar a Lotta, la mujer Sami propietaria del campamento donde nos encontramos en Båtsuoj Forest Sami Camp. Habíamos tenido una larga conversación sobre su pueblo, sus costumbre y creencias, mientras cenábamos carne de reno y patatas, su plato más típico, cerca de una calurosa fogata en el centro de la cabaña de madera, en medio de un solitario bosque con más de 50 centímetros de nieve.

Lea todo la historia de David Monfil sobre la aurora boreal en Båtsouj >>

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Visita al Batsuoj Sami Center

Batsouj

Tuvimos que conducir durante unos cuantos kilómetros por carreteras solitarias hasta encontrar el cartel que nos indicaba que si queríamos ir al Batsuoj Sami Center nos metiéramos por ese estrecho camino hacia la izquierda.

Cuando fuimos nosotros, a mediados de marzo, apenas se encontraba ese desvío, pues una generosa capa de nieve lo había cubierto todo unos días atrás, pero estaba perfectamente señalizado. Son dos kilómetros atravesando el bosque para llegar a la granja donde vive una familia Sami que todavía se dedica al pastoreo de renos durante todo el año. Los primeros en recibirte cuando llegas son unos cuantos perros pastores, que parecen encantados de tener visitas, justo antes de que aparezca Lotta con una gran sonrisa dibujada en una cara curtida por el frío. Lejos del estereotipo Sami de personas introvertidas, Lotta enseguida empieza a contar historias y hacer preguntas mientras paseamos hasta el cercado donde tienen apenas 20 renos, pues el resto de la manada está lejos en esa época. Descubrir entonces la conexión que los Sami tienen con la naturaleza es algo inmediato.

El pastoreo de manadas de renos es una labor dura. Durante el invierno hay que abandonar las tierras del interior y dirigir la manada hacia la costa, donde la capa de nieve no es tan gruesa y pueden alcanzar el suelo con más facilidad en busca de los líquenes y ramas tiernas que le sirven de alimento. Mientras jugábamos con los renos y les dábamos de comer, lo cual en sí ya es toda una experiencia, Lotta nos contaba los entresijos de la labor pastoril. Hoy en día utilizan motos de nieve, pero antaño todo eso había que hacerlo con esquís y era una tarea más dura si cabe. Está muy extendida la creencia de que los Sami todavía viven en cabañas tradicionales y reniegan de las tecnologías, pero nada más lejos de la realidad. Eso sí, no abandonan su cultura, la aman y luchan por conservarla.

 

Después de ese rato familiarizándonos con los renos, nos dirigimos hacia la recreación de un antiguo poblado Sami. Siempre al lado de un río o un lago, pues el pescado era una fuente de alimento muy importante para los Sami, los poblados estaban formados por varias cabañas: viviendas (gahtie), almacenes (ajjte) y despensas (njalla). La vivienda, un único habitáculo alfombrado con pieles de reno, está presidida en su centro por un acogedor fuego. Allí Lotta calienta agua para café y se prepara para cocinar un embutido de carne de reno, patatas hervidas y salsa que ella misma prepara con arándanos recolectados en los bosques cercanos. Resulta mágico comer en ese espacio, con los pies cerca del fuego y la agradable conversación que te revela aspectos desconocidos de la cultura Sami más profunda. Tras la comida, el café es ineludible, estamos en Suecia. Dentro de una cabaña Sami el tiempo corre lento y agradable. Las sensaciones que el lugar nos transmite son únicas y dan ganas de quedarse a dormir, que por cierto también se puede hacer y nos hubiera encantado. Pero teníamos otros planes un poco más al norte, en Arjeplog.

Cuando uno abandona el Batsuoj Sami Center lo que pasa por la cabeza es volver cuanto antes. ¿Por qué no en verano? Con la manada de renos al completo y un paisaje totalmente distinto.

 -Saleta y Miguel, www.blogdesuecia.es

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Estación de montaña - Kebnekaise

Keb

Encontrarse junto a la montaña más alta de Suecia requiere una cierta humildad. Los guías y los anfitriones locales comparten una misma fascinación y respeto por las fuerzas de la naturaleza, además de un deseo por querer mostrarle el camino hasta la cima. Este año se cumplen 100 años desde que llegó aquí el primer visitante.

Si busca un reto, la estación de montaña le ofrece tours de condiciones exigentes, cursos de escalada en roca o hielo, esquí de travesía, senderismo en el glaciar y carreras de cross por los páramos. Pero también puede ser una experiencia casi espiritual pasear por el desfiladero del valle bajo el horizonte abierto, a lo largo del sendero Kungsleden, mientras disfruta de la libertad y de la tranquilidad total. Tras un día de reflexión acompañado del viento de las montañas y tal vez a muchos metros de altura podrá relajarse y fantasear un rato al calor de la hoguera.

Después le esperará una buena cena de tres platos antes de que se vaya a dormir profundamente. Y al día siguiente, antes de comenzar el tour del día, prepárese con un gran desayuno con pan recién hecho. STF tiene una larga historia junto a Kebnekaise y con el paso de los años se han consolidado sus fuertes tradiciones. En la parte más antigua de la estación, en Stenhyddan, todavía nos reunimos, 100 años después, alrededor de la hoguera para compartir nuestras experiencias y descubrimientos de la ruta del día y para hacer sugerencias a los demás para sus futuras aventuras.

STF - Kebnekaise

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Visita en el centro cultural de Skellefteå

Miguel y Saleta

Pronto hará tres años que llevamos viviendo en Skellefteå, disfrutando de todo lo que nos ofrece esta hermosa puerta de entrada a la Laponia Sueca. Somos Miguel y Saleta, una pareja de españoles que desde el 2009 vivimos en esta ciudad. Os vamos a enseñar cómo, sin salir de esta pequeña localidad, tenemos rincones con gran encanto de los que podemos disfrutar en cualquier momento, como el que os traemos hoy.

En la zona oeste de la ciudad está el área cultural de Nordanå organizada en torno al museo y el teatro. Pero como ahora está todo nevado y hace frío, dejaremos la visita a los espacios exteriores para cuando el sol lo haya coloreado todo de nuevo. Por ahora nos quedaremos al abrigo del museo, que se encuentra en el antiguo edificio de la escuela secundaria de principios del siglo XX. Siendo Skellefteå una ciudad muy pequeña, sorprende la gran cantidad de actividad cultural y particularmente el amplio y variado contenido del museo.

Las exposiciones permanentes son de un gran valor didáctico y forman un hermoso espacio en el que perderse durante alguna oscura tarde de invierno. Podemos disfrutar de fantásticas recreaciones a escala de los modos de vida que desde la prehistoria había en la zona, principalmente centrados en la agricultura y el comercio con madera. También aprenderemos sobre la evolución en las técnicas de construcción de las viviendas, el urbanismo en la ciudad, la etnografía de la zona y la biodiversidad de los ecosistemas locales antes y ahora.

Lanthandeln  Nordanå

Además de eso, tenemos dentro del museo la sala dedicada a a Anna Nordlander (artista nativa de Skellefteå del siglo XIX), y la exposición de 150 obras donadas por la artista Sture Meijer (natural de Kåge, una villa cercana a Skellefteå). Por último, la que posiblemente sea la sala más versátil, la Skellefteå Konsthall (Galería de arte de Skellefteå), que durante nuestra última visita nos ofrecía una fantástica exposición de arte urbano de varios artistas contemporáneos.

Además de todo eso el museo alberga gran cantidad de actividades por lo que es muy probable que durante vuestra visita os encontréis con alguna agradable sorpresa. En nuestro caso fue el concierto navideño de la cantante local Saga Eserstam. Sorprendente

Así que ya sabéis, antes de adentraros en las profundidades de la Laponia Sueca podéis empezar a disfrutar de todo lo que os tiene que ofrecer la hermosa y acogedora ciudad de Skelleftea en cualquier época del año.

-Miguel y Saleta, www.blogdesuecia.es


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